bu!

La Luz iluminaba la mitad de su rostro, la mitad orientada al infinito; la otra era consumida por la Nada. El cielo era gris. La tierra blanca. Los yerbajos se alineaban, como girasoles, hacia las alas. Luego el cielo era negro y la tierra blanca. La tierra era como sábana sin tender, arrugas kilométricas. La tierra era blanca, el corazón del Alado también. Luego algo cambio, como siempre, y ya nada fue como antes.

-corgom

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